12 de septiembre de 2010

A ver pájaros

Si, como siempre y entre otras cosas (muchas la verdad) vine de nuevo este verano a Vicedo. Deseoso de ir a la Estaca. Deseoso de que llegara agosto, mes en el que comienza el paso post-nupcial de aves migratorias, su paso hacia el sur.

Con ese afán me presenté el 7 de agosto por la tarde en Estaca. Para variar allí estaban, Cariñés y Coruñés (con mayúscula, si, que son mucho). No fueron pocos los abrazos y las sonrisas que nos dedicamos los unos a los otros. El reencuentro siempre es especial. No como el de esa novia que llega a la estación donde le espera su "galán" pero casi.

Si no recuerdo mal, nos recibió este primer día (y como comprobareis en siguientes entradas)....el Nordés. Nuestro querido Nordés (yo le quiero, porque quiero a casi todo lo de allí pero....). Supuso tarde sosa, con poco paso, pero bueno a la hora de la verdad, no importaba. Era el primer día. Allí estaban Toño y Ricardo. Allí estaba el mar y el viento. Y allí estaban también las aves, aunque pocas y lejos.

La Coelleira desde la playa de Bares



Departimos un buen rato como siempre para posteriormente irnos hacia Vicedo. Ricardo no podía venir pero Ana, Pedro y Toño, si y nos íbamos a casa en Vicedo porque había fiesta-jolgorrio. Al final, por cuestiones del destino, tampoco los 3 coruñeses pudieron quedarse y hubo que correrse el fiestón sin ellos, pero se hizo y me costó la única baja del verano, al día siguiente en Estaca. Y no fue porque fuera la única "kurda" que me agarré pero aunque me hago más mayor, cuesta más trabajo separarme de las obligaciones pajariles y hasta con resaca voy.


A ver pájaros fui y pájaros vi. Si no me equivoco, aunque pocos, los primeros págalos. Nos tiramos besos, como siempre. Si.

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