5 de julio de 2010

Esa niña

Ya hacía tiempo que no estaba por aquí pero algo irrefrenable ha hecho que corriera a reunirme con quien esté ahí. A reunirme conmigo mismo. Con los míos.

Estaba trabajando y de repente recordé que ayer en el dominical de El País, Almudena Grandes había escrito un estupendo texto en el que se hablaba de mi madre y de su vida, de una parte de ella. Anoche lo leí en casa, si, pero esta mañana ha sido diferente. Esa segunda vez me ha entrado tan dentro y he visto en un momento tantas cosas, que incluso he llorado. He visto a esa niña jugando. A esa niña de 5, 6, 7 años intentando vivir y sin saber de la vida. Sin padres que la besaran cada noche, que la abrazaran, que le contaran un cuento. Esa niña a quién alguien le "concedía" el honor y la gran bondad de dejar que su hija jugara con ella. Esa niña que era la hija de rojos. Qué a duras penas consiguió sobrevivir aunque solo fuera midiéndolo en pena. En horror.

Tengo una hija ahora (también un hijo). Marina. Nada me duele más en el mundo que pensar que no nos tuviera. Nada me da más miedo. Que por un segundo se sintiera sola y desamparada. Sin nadie que la consolara o con quién reír. Lloro de nuevo solo de pensarlo. Entonces vuelvo a ver a mi madre con 5 años y.....

Vivimos muchos, muchos, muchos años, sin saber nada. No recuerdo bien cuando tuve una primera conciencia (leve) de todo lo que le había pasado a mis abuelos. Creo que ya estaba muerto Franco incluso. ¿Cómo pudo vivir mi madre tantos años callando todo?. ¿Cuánto sufrió por hacerlo, por callar?. ¿Cuánto sufrió por sus padres desaparecidos, vilmente asesinados?. ¿Porqué tuvo que sufrir de ese modo?. ¿Qué habían hecho ella o ellos para merecer tal castigo?. ¿Porqué no he tenido 2 abuelos más a los qué querer?. ¿Porqué alguien no quiere que se les busque y se les saqué de una cuneta donde fueron asesinados?. ¿Estamos locos?. ¿Qué o quienes somos?.

Yo desde luego no tengo respuesta para ninguna de estas preguntas. Únicamente siento pena. Una pena inmensa que invade mi corazón. Pena y admiración por una madre que ha podido sufrir tanto y seguir adelante. Criar a 5 hijos y aguantar esa honda pena durante décadas.

No puedo dejar de ver a esa niña. No puedo dejar de pensar cuánto me hubiera gustado estar allí a su lado. Jugar con ella. Consolarla. Quererla. Cómo le hubiera gustado estar allí a Marina. A mi querida Marina y ella también habría querido jugar con ella y consolarla y quererla.

Esa niña siempre estará en mi corazón. Y en el de los págalos.

Esa niña, Hilda, sentada a la izquierda con sus hermanas Berta y Noemí días antes....

Si alguien quiere leer el espléndido artículo, aquí lo tiene. Gracias Almudena.

http://www.elpais.com/articulo/portada/ninas/jugaban/elpepusoceps/20100704elpepspor_15/Tes

3 comentarios:

  1. Un abrazo, ¡¡¡esta vez de los muy grandes!!!

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  2. ¡¡¡Lo tengo, lo tengo y no lo soltaré!!!

    Otro grande para tí.

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  3. Otro abrazo, este de cormorán, cormorán GRANDE.

    "Mardelirés"

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